La compra digital de celulares, accesorios y aparatos electrónicos refleja una economía conectada por dispositivos, pagos, logística y diferencias territoriales que todavía ordenan el acceso al consumo en línea.
En 2025, el INEGI reportó que 37.3 % de las personas usuarias de internet realizó compras por esta vía. Dentro de ese universo, celulares o accesorios representaron 30.1 % de los productos adquiridos y los aparatos electrónicos, 21.2 %. El dato no coloca a la electrónica como la categoría más comprada, pero sí la ubica en una zona estratégica: es consumo, infraestructura doméstica y herramienta de acceso al propio ecosistema digital.
La tecnología y electrónica en el comercio digital mexicano no puede leerse solo como una lista de productos. Su avance está ligado a la disponibilidad de internet en los hogares, al uso extendido del teléfono inteligente, a la bancarización digital y a una geografía desigual donde la conexión sigue marcando diferencias en la forma de comprar.
La electrónica como categoría de consumo y como infraestructura cotidiana
La electrónica ocupa un lugar particular dentro del comercio digital porque sus productos suelen funcionar como bienes de uso prolongado. Un teléfono celular, una computadora, una tableta o un equipo de entretenimiento no solo resuelven una compra puntual: también modifican la manera en que se accede a contenidos, servicios financieros, trámites, comunicación y comercio.
La ENDUTIH 2025 muestra que 103.2 millones de personas usaron teléfono celular en México, equivalentes a 84.6 % de la población. Entre quienes utilizaron celular, 97.0 % empleó un teléfono inteligente. Esta base tecnológica ayuda a explicar por qué el comercio digital se ha vuelto una práctica más frecuente, aunque no homogénea.
En el mismo reporte, el INEGI registró que 37.0 % de las personas usuarias de teléfono celular inteligente usó aplicaciones para adquirir bienes o servicios. La cifra ubica al teléfono como punto de entrada al comercio digital, no solo como objeto comprado. La electrónica aparece, entonces, en dos niveles: como mercancía y como medio técnico para comprar otras mercancías.
Tecnología y electrónica en compras en línea: una lectura económica
La compra de tecnología y electrónica en línea depende de varios factores estructurales: precio, disponibilidad, comparación de especificaciones, métodos de pago, tiempos de entrega y confianza en la operación. No todos esos factores se observan en una sola estadística, pero las fuentes públicas permiten trazar el entorno en el que se mueve la categoría.
El Estudio de Venta Online en México 2025 de la AMVO plantea que el análisis del comercio electrónico debe observar valor de mercado, regiones, categorías, hábitos de compradores digitales y comportamiento al navegar y comprar por internet. Esa mirada por capas es especialmente relevante para bienes tecnológicos, donde la compra suele incorporar información técnica y evaluación previa.
El componente financiero también forma parte del mismo sistema. Banco de México ha documentado que las operaciones de comercio electrónico con tarjeta han mantenido un crecimiento importante en los últimos años, con un aumento anual promedio entre 2016 y 2025 de 45.7 % en volumen y 32.1 % en monto real. En una categoría donde los tickets pueden ser más altos que en compras de consumo frecuente, la infraestructura de pagos condiciona la operación digital.
Brechas territoriales del consumo digital de electrónicos
El comercio digital mexicano no avanza de manera pareja. En 2025, los hogares con internet llegaron a 31.1 millones, equivalentes a 78.3 % del total nacional. El dato confirma una expansión amplia, pero el mapa territorial sigue mostrando diferencias relevantes: Ciudad de México, Nuevo León y Baja California registraron los mayores porcentajes de hogares con internet, mientras que Veracruz, Oaxaca y Chiapas tuvieron los más bajos.
La brecha se observa también en el uso comercial de internet. Según la ENDUTIH 2025, comprar productos o servicios tuvo una diferencia de 20.9 puntos porcentuales entre el ámbito urbano y el rural. En zonas urbanas, 41.1 % de las personas usuarias realizó compras de productos o servicios; en el ámbito rural, la proporción fue de 20.2 %.
Esto importa para la electrónica porque muchos de sus productos dependen de una cadena completa: conexión estable, consulta de información, pago digital, logística de entrega, garantías y servicio posterior. La disponibilidad de internet es solo el primer tramo. La experiencia comercial se completa cuando también existen condiciones de pago, distribución y atención suficientes para sostener transacciones de mayor valor.
Dispositivos, hogar y nuevos patrones de conectividad
La electrónica de consumo también está asociada a cambios dentro del hogar. La ENDUTIH 2025 reportó 17.7 millones de hogares con computadora, equivalentes a 44.7 % del total. Entre los hogares que disponían de computadora, 76.8 % contó con laptop, 41.5 % con tableta y 25.8 % con computadora de escritorio.
El dato muestra una transición del equipo fijo hacia dispositivos más portátiles. En paralelo, el uso de televisores inteligentes y servicios conectados ha reforzado la presencia de electrónicos vinculados a entretenimiento, contenidos y conectividad doméstica. En 2025, los hogares con servicios de streaming alcanzaron 36.4 %, con una diferencia marcada entre el ámbito urbano y el rural.
La categoría, por tanto, no se limita a aparatos aislados. Forma parte de una reorganización del hogar conectado: pantallas, celulares, computadoras, tabletas, accesorios y servicios digitales conviven en una misma infraestructura doméstica. Esa reorganización modifica los patrones de búsqueda, compra, pago y uso de bienes tecnológicos.
Una categoría que revela la madurez desigual del comercio digital
La tecnología y electrónica en el comercio digital mexicano funciona como un indicador de madurez del ecosistema. Su comportamiento muestra avances en conectividad, adopción del teléfono inteligente, pagos electrónicos y compras en línea. También deja ver límites: desigualdad territorial, diferencias urbanas y rurales, y una dependencia creciente de infraestructuras digitales que no están distribuidas de forma uniforme.
En ese cruce, la electrónica no es únicamente una categoría de consumo. Es parte del soporte material de la economía digital: se compra en línea, permite comprar en línea y marca diferencias en la manera en que los hogares mexicanos se incorporan a los circuitos digitales del comercio.