La digitalización de los negocios mexicanos muestra una relación desigual entre conectividad, formas de venta y hábitos de consumo en distintas regiones del país.
En 2025, México registró 104.9 millones de personas usuarias de internet, equivalentes a 86.1 % de la población de 6 años y más, de acuerdo con la ENDUTIH del INEGI. La cifra confirma una expansión sostenida, pero no uniforme: el uso de internet alcanzó 88.9 % en zonas urbanas y 75.2 % en zonas rurales. La presencia de negocios mexicanos en línea ocurre dentro de esa geografía desigual, donde el acceso, los canales de compra, la infraestructura de pagos y la logística no avanzan al mismo ritmo. Más que una sustitución del comercio físico, el entorno digital aparece como una capa adicional sobre mercados locales, hábitos de consumo ya existentes y diferencias territoriales persistentes.
La presencia digital ya forma parte de la operación económica
Los Censos Económicos 2024 del INEGI registraron 304,636 unidades económicas que realizaron ventas por internet y 358,013 que efectuaron compras por esa vía durante 2023. El dato muestra que la digitalización no se limita al contacto final con consumidores; también interviene en abastecimiento, pagos, relación con proveedores y circulación de información entre unidades económicas.
El valor de las ventas por internet ascendió a 8,265,772 millones de pesos, equivalente a 20.2 % del ingreso total de las unidades económicas. En esa distribución, las pymes concentraron 50.1 % del valor, por encima de las grandes unidades, que representaron 42.2 %, mientras que las micro aportaron 7.8 %. La lectura territorial y económica es relevante: la presencia en línea no elimina diferencias de escala, pero sí abre una zona de participación donde unidades medianas y pequeñas concentran una parte sustantiva del valor registrado.
El comercio electrónico también aparece en las cuentas nacionales como un componente de la economía digital. Según el INEGI, el Valor Agregado Bruto del Comercio Electrónico se ubicó en 2,308,458 millones de pesos a precios corrientes en 2024. Otros servicios representaron 51.3 %, el comercio al por menor 29.1 % y el comercio al por mayor 19.6 %. La cifra ubica al comercio digital como una actividad con peso propio dentro de la estructura productiva, sin reducirlo únicamente a vitrinas, catálogos o transacciones aisladas.
Presencia digital de los negocios mexicanos en línea y brechas territoriales
La presencia digital de los negocios mexicanos en línea está condicionada por el lugar desde donde se produce, se vende y se consume. Los Censos Económicos 2024 muestran diferencias claras por entidad federativa: Querétaro registró el mayor porcentaje de unidades económicas con ventas por internet, con 13 %, seguido de Sonora, con 10.7 %, y Nuevo León, con 10.6 %. En contraste, Chiapas registró 2.1 %, Tlaxcala 2.7 % y el Estado de México 2.9 %.
Estas diferencias no describen únicamente adopción tecnológica. También reflejan densidad urbana, conectividad, estructura empresarial, acceso a medios de pago, disponibilidad logística y composición sectorial de cada territorio. En la ENDUTIH 2025, las compras de productos o servicios por internet mostraron una brecha de 20.9 puntos porcentuales entre población usuaria urbana y rural. Los pagos vía internet tuvieron una diferencia de 21.7 puntos porcentuales y las operaciones bancarias en línea, de 20.7 puntos.
La digitalización comercial, por tanto, no borra el mapa económico del país. Lo reorganiza parcialmente. La visibilidad en línea puede surgir desde localidades pequeñas, zonas metropolitanas, corredores industriales o economías de barrio, pero las condiciones para convertir esa presencia en ventas, entrega y recurrencia siguen atravesadas por el territorio.
Canales de venta: sitio propio, terceros y redes sociales
Los negocios mexicanos en línea no dependen de un solo canal. De acuerdo con los Censos Económicos 2024, entre las unidades económicas que realizaron ventas por internet, 61.1 % utilizó la página web de la propia unidad económica; 38.2 % recurrió a páginas web de terceros; 24.3 % usó redes sociales; 12.4 % empleó correo electrónico, y 4.3 % utilizó intercambio electrónico de datos.
En el comercio, la página web propia fue utilizada por 62.9 % de las unidades económicas con ventas por internet, mientras que las páginas de terceras personas alcanzaron 38.6 % y las redes sociales 24.8 %. En manufacturas, las redes sociales tuvieron un peso relativamente mayor, con 28.6 %. Estos patrones sugieren una convivencia entre canales formales, intermediación digital y comunicación directa, sin que exista una sola ruta dominante para todos los sectores.
La presencia digital, en este sentido, no siempre equivale a una tienda en línea convencional. Puede adoptar la forma de catálogo, conversación, confirmación de pedido, gestión de pago, consulta de disponibilidad o vínculo con servicios de entrega. El comercio digital mexicano opera con capas mixtas: algunas más estructuradas, otras más informales, muchas combinadas con atención presencial.
Consumo en línea y cambios en la vida cotidiana
El consumo digital también se ha vuelto más amplio, aunque no homogéneo. La ENDUTIH 2025 reportó que 37.3 % de las personas usuarias de internet realizó compras en línea. Entre quienes compraron, los productos más reportados fueron artículos de uso e higiene personal, artículos para el hogar y servicios de transporte por plataforma.
El dato permite observar un cambio discreto pero profundo: la compra en línea ya no se concentra únicamente en bienes extraordinarios o de alto valor. Se relaciona con objetos cotidianos, traslados, pagos, servicios y formas de resolver necesidades ordinarias. La Asociación Mexicana de Venta Online y Netquest señalaron en su Estudio de Venta Online 2026 que 88.2 % de los internautas ya compra en línea, indicador sectorial que apunta hacia una normalización del consumo digital entre población conectada.
Esa normalización convive con desigualdades de acceso. En 2025, Nuevo León, Baja California y Quintana Roo registraron los mayores porcentajes de población usuaria de internet, mientras que Oaxaca y Chiapas presentaron los niveles más bajos. Los hogares con internet también mostraron diferencias: Ciudad de México, Nuevo León y Baja California encabezaron el indicador, frente a menores porcentajes en Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
El crecimiento de los negocios mexicanos en línea no puede leerse solo como avance tecnológico. Es una expresión de cómo el comercio se acomoda a nuevas formas de búsqueda, pago, comunicación y entrega, mientras conserva marcas territoriales visibles. La economía digital mexicana se expande, pero lo hace sobre un país diverso, con brechas de conectividad, escalas productivas distintas y hábitos de consumo que combinan lo presencial y lo digital.