La relación entre IA y ecommerce en México no puede resumirse en una sola cifra: la evidencia pública muestra un mercado digital grande, una base empresarial desigual y una incorporación todavía selectiva de tecnologías avanzadas en la experiencia de compra, los pagos y la logística.
En México, la conversación sobre inteligencia artificial y comercio digital ocurre dentro de un mercado que ya alcanzó escala propia. INEGI informó que en 2024 el Valor Agregado Bruto del Comercio Electrónico fue de 2,308,458 millones de pesos y representó 6.9 % del PIB nacional. En paralelo, la ENDUTIH 2024 reportó que 35.8 % de las personas usuarias de internet realizó compras en línea, y el Estudio de Venta Online 2025 de AMVO ubicó el mercado retail online en 789.7 mil millones de pesos durante 2024, con crecimiento anual de 20 % y una participación de 14.8 % en las ventas minoristas. La IA entra, por tanto, a un ecosistema que ya no es marginal, pero cuya base tecnológica sigue siendo desigual.
La base empresarial todavía no es homogénea
La primera capa de lectura no está en la IA, sino en la infraestructura digital de las empresas. Los Censos Económicos 2024 mostraron que, en 2023, 26.2 % de las unidades económicas empleó internet, 5.6 % utilizó página de internet y 5.5 % reportó “otras tecnologías”, categoría que incluye sistemas de inteligencia artificial, impresión tridimensional y robótica avanzada. En la misma fuente, 23.3 % usó herramientas de software para analizar datos masivos y 28.6 % servicios informáticos en la nube. Más que una adopción pareja de tecnologías avanzadas, estos datos describen una base digital todavía parcial sobre la cual la IA apenas empieza a superponerse.
Los Censos Económicos 2024 sugieren una adopción todavía acotada de tecnologías avanzadas. Poco más de una cuarta parte de las unidades económicas usa internet en sus actividades, mientras que herramientas como inteligencia artificial, robótica avanzada o impresión 3D aparecen en proporciones minoritarias dentro del universo empresarial. La discusión sobre IA en ecommerce, por tanto, no parte de una digitalización homogénea, sino de una base todavía parcial.
La experiencia de compra empieza a incorporar una capa algorítmica
En la conversación sectorial de AMVO durante 2025, la IA apareció asociada a asistentes conversacionales, comparadores y personalización de experiencia dentro del ecommerce. En una publicación de julio de 2025, la asociación describió el uso de IA y tecnologías emergentes para recomendaciones personalizadas, chatbots inteligentes y apoyo a decisiones de compra dentro de interfaces digitales. Dado que se trata de una fuente sectorial y no de un censo nacional de adopción, lo más sólido es leerla como una señal de hacia dónde se mueve la agenda del sector, no como prueba de integración homogénea en todo el mercado.
Esa lectura gana sentido dentro de un mercado donde AMVO ya medía para 2024 a más de 67 millones de internautas que adquirieron algún producto o servicio por internet. En un entorno de ese tamaño, herramientas capaces de ordenar búsquedas, responder preguntas o reducir fricción durante la exploración pueden modificar una parte sensible del recorrido de compra, incluso si su despliegue real todavía es desigual entre tipos de empresa y categorías.
Pagos y fraude: la IA aparece como capa de confianza
Uno de los frentes donde la IA se vuelve más visible es el de pagos y prevención de fraude. En enero de 2026, una publicación sectorial de AMVO señaló que el crecimiento del comercio electrónico y de los pagos digitales en México elevó también la complejidad del fraude, y ubicó a la IA como una herramienta relevante para reducir falsos positivos y equilibrar seguridad con experiencia del usuario en operaciones digitales. Al tratarse de una fuente sectorial, conviene entender esta afirmación como señal del enfoque que gana peso en el ecosistema, más que como una métrica oficial de adopción nacional.
Desde la base institucional, Banco de México explica en su Informe anual sobre las infraestructuras de los mercados financieros 2024 que estas infraestructuras sostienen pagos y otras transacciones relevantes del sistema financiero mexicano, y que el análisis del informe se centra en su operación durante 2024. En un canal donde la compra depende de pagos rápidos, continuos y verificables, la aparición de herramientas orientadas a anticipar riesgo y filtrar operaciones dudosas se entiende mejor como respuesta a la creciente complejidad operativa del comercio digital.
La logística también se perfila como espacio de automatización
La otra zona donde la IA aparece con mayor frecuencia en la conversación sectorial es la logística. En noviembre de 2025, otra publicación de AMVO describió el uso de IA en cadena de suministro, transporte y distribución a partir de funciones como predicción de demanda, optimización de rutas, gestión dinámica de inventarios y trazabilidad operativa. De nuevo, esto no equivale a una medición nacional de penetración; sí permite observar, sin embargo, que la logística es uno de los procesos donde el sector ubica la utilidad práctica más inmediata de estas herramientas.
Esa expectativa coincide con un mercado que ya opera bajo presión de volumen y cumplimiento. El Estudio de Venta Online 2025 de AMVO mostró que el canal retail online alcanzó 789.7 mil millones de pesos en 2024 y siguió ganando peso dentro del comercio minorista. A medida que crecen inventarios, pagos, tiempos de entrega y exigencias de seguimiento, también aumenta el interés por tecnologías capaces de absorber parte de esa complejidad operativa.
Un futuro visible, pero no uniforme
Vista en conjunto, la relación entre inteligencia artificial y comercio digital en México no puede resumirse como adopción total ni como simple discurso de tendencia. Las fuentes públicas y sectoriales dibujan un escenario más preciso: un mercado digital grande, una base empresarial todavía desigual y una incorporación de tecnologías avanzadas que empieza a volverse visible sobre todo en experiencia de compra, pagos, prevención de fraude y logística. La IA ya forma parte del horizonte operativo del sector, pero su despliegue real depende todavía del grado de digitalización de quienes participan en el canal.
Más que una ruptura total con el ecommerce anterior, la IA empieza a perfilarse como una tecnología de reorganización interna del comercio digital mexicano. No sustituye la necesidad de infraestructura, confianza o cumplimiento; se monta sobre ellas. Por eso, el futuro inmediato del canal no parece definido por una automatización homogénea, sino por una integración selectiva de herramientas que buscan hacer más legible, más segura y más eficiente una operación digital que ya forma parte de la vida económica del país.